sábado, 7 de marzo de 2009

viernes, 6 de marzo de 2009

Remember me as a time of day*

Hay días en los que te provoca quedarte bajo las sabanas. Cierras los ojos una y otra vez esperando que mágicamente desaparezca el día anterior. Introspección. Buscas en ti misma las respuestas; por qué dijiste lo que dijiste, por qué hiciste lo que hiciste, por qué eres como eres. Entonces, te armas de valor y decides anclar el barco; pones un pie en tierra firme. Todo es como un cortometraje, suena una canción mientras tú narras la mañana en off. Ya es muy tarde. Piensas.





*Explosions in the Sky

jueves, 5 de marzo de 2009

La Cajita

Creo que estábamos en primero de media o quizás segundo. La profesora nos pidió que escribiéramos un poema y lo tituláramos "I will put in a box". Recuerdo haber metido tanto a aquella caja: el beso de buenas noches de mamá, el último segundo antes de la media noche.

Hoy solo estarías tú allí adentro.

Querido Alfonso,

Juré que nunca más iba a regresar ¿sabias? Le dije a mamá que mientras estuviera viva jamás volvería a vernos juntos. Sus dos únicos hijos, que se odien así, tanto. Le debe haber dolido harto. ¿Tú me odias aún? Creo que yo ya no. Lo que hiciste fue imperdonable, pero aun así, aquí heme. Tenia que venir. Eres mi hermano después de todo. Quizás debí haberte buscado antes, cuando aún podíamos cambiar las cosas, pero no podía ni verte a la cara Alfonso. Te veía y solo quería matarte. Que ironía, ahora que te veo, solo deseo lo contrario.

¿Qué por qué vine? Pues es difícil de explicar, ni yo me entiendo del todo. Después de que murió mamá, pensé que de repente sería bueno buscarte. Es verdad que aún no olvidaba lo que habías hecho; sería imposible. Es más, hoy, 35 años más tarde, es todavía uno de mis recuerdos más vivos. No me importó en ese entonces, sabia que no te podía perdonar, pero necesitaba decírtelo, buscarte. Tú me conoces, Alfonso, más que nadie, sabes que soy orgulloso como tú mismo y que en aquel momento, me habría tragado todo mi orgullo para encontrarte, para decirte como me sentía. ¿Por qué no lo hice antes que muriera mama? Pues por lo mismo, hermano, le había hecho una promesa. Le jure que no nos volvería a ver juntos mientras viviera. Estaba empeñado en cumplirla. Pase 15 años de mi vida manteniendo vivo tu error con el propósito de no romperla nunca. No creerías todo lo que hice para no olvidar jamás que me traicionaste de esa manera.

Escribí dos cartas iguales aquella noche. Una se la di a mamá; en ella, le contaba detalle por detalle como había sucedido todo. No se me escapo ni el pedacito más mínimo. Por eso, estaba seguro que a pesar que mamá no soportaba la idea de no vernos más juntos, ella me entendía. Siempre te quiso más a ti, ¿sabías? Era obvio Alfonso, la forma en que te miraba y te mimaba todas las noches, mientras que a mí solo me decía buenas noches y me daba un beso frío en la mejilla. Aún así, yo pude descifrar su rostro mientras leía esa carta, me quiso más a mí entonces. Todas esas miradas y esos mimos desaparecieron, todos esos años de verme despreciado por mi madre se esfumaron; mientras la leía, todos esos recuerdos se desvanecían. ¡Cómo lloraba!, supe que en ese momento, Alfonso, había llegado tu final y era el triste comienzo de mi infancia tardía. La segunda carta la guarde para mí y me asegure de leerla todas las noches. Lo hice durante quince años, la leí y releí. Llegue a pronunciarla de memoria, pero siempre prefería leerla. Así me acordaba de cómo me había sentido, lo veía en el odio que reflejaban aquellas líneas. Te odiaba Alfonso, te odiaba cada una y todas las noches que releía esa carta.

Hace 20 que murió mamá. Yo, había cumplido ya la promesa que hice: no te había visto mientras ella viviera. De alguna manera, cuando murió, sentí cierto alivio. De ahí en adelante, estaba solo en mis manos buscarte. Me decidí pues aquella tarde, asistir al velorio de mi madre. Esperaba encontrarte ahí, Alfonso; sabia que por más que ella ya no era la misma contigo, tu aún la querías y la habías perdonado. Tu sí sabías perdonar, a diferencia de mí. Querrás saber también, hermano, que mamá no fue la única a quien enterraron aquel día; enterré yo, junto a ella, todas las tardes que pasábamos recogiendo zetas, los días de lluvia en casa y aquella media sonrisa que se dibujaba en tu rostro colorado cuando ocultabas alguna travesura. Pues si Alfonso, tú, no estabas ahí. Yo fui decidido a empezar de cero, a perdonarte, algo extraño en mí, algo que quizás tú hubieses hecho, no yo, pero no estabas. Nunca más te busqué de nuevo, para mí, tú ya no existías; te enterré junto con nuestra madre y ese pasado que tanta nostalgia consigo traía.

Una última cosa, Alfonso. Sé que hoy ya es tarde para pedir perdón, para dejar ir todo aquel rencor que se ha venido acumulando año tras año; sin embargo, solo te pido que me entiendas. Me hubiese gustado despedirme de ti, haberte buscado antes, poder retroceder el tiempo y cambiar todo. Ahora que te veo, sabiendo que no podré nunca más obtener alguna respuesta de tu parte, me duele en el alma que ya no estés conmigo; me duele sobretodo que hayas dejado de estarlo no hoy, sino hace 35 años, aquella tarde de otoño en la que nos dijimos adiós.


miércoles, 4 de marzo de 2009

Tú no estabas viendo



Tú no estabas viendo

cuando por fin alzó las alas y dejó volar la cometa.

Tú no estabas viendo

y ella volteaba cada segundo a ver si la veías.

Tú no estabas viendo

Cuando se dio cuenta que no eran susurros ni fantasmas

Solo lágrimas

Tú no estabas viendo

cuando ella se hería por cada mirada que esquivabas.

Ella te amaba.

Y tú no estabas viendo.


The unknown


A veces pienso que algún día va a llegar el momento en el que tenga que tomar una decisión y sinceramente, dudo que sea bonito. La verdad es que no tengo ni la menor idea que quiero hacer con mi vida, estoy casi a punto de rendirme y ponerme a estudiar una carrera que no quiero solo por complacer a mis papás y "asegurar mi futuro", pero no, yo no soy así, o al menos no quiero serlo.

Por otro lado, cuando les diga que no quiero ser abogada y me digan "Entonces Andrea, ¿qué vas a estudiar?", pues seguro me quedaré muda. El problema es que ya es un poco tarde para estar en indecisiones; ya han pasado tres años desde que salí del colegio, ya he estado en dos universidades y en menos de un año me veré forzada a elegir un camino, ya que cada día se acerca mas el fin de los estudios generales.

Me gustan mucho las ciencias sociales y quiero cambiar el mundo, me gusta escribir también. Pero soy insegura, soy demasiado insegura para tomar una decisión. Me da miedo fracasar, porque el camino que tome será desconocido para mí e inaceptable para aquellos que me rodean. En fin, todavía me quedan un par de meses.

(Y así postergué una vez más mi futuro)


*imagen de A Beautiful Revolution (www.abeautifulrevolution.com)

lunes, 2 de marzo de 2009

 

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