martes, 14 de abril de 2009

Cuando dejé de ser: Parte I

No podía mirarlo a los ojos mientras me hablaba. Sus palabras me herían profundamente a pesar de que no escuchaba realmente lo que decía; veía a través de los gestos que hacia con las manos que eran sumamente dolorosas.

Era viernes, uno de esos en los que mamá se la pasaba llorando y papá caminaba de aquí para allá, una y otra vez. Estábamos solos. Yo estaba sola. Él estaba solo. Aún saboreaba el helado de fresa que había comprado a las 4:50, aunque cada vez el sabor se tornaba mas amargo; las fresas se podrían lentamente en mi boca. No dije nada y me quede mirando las losetas de colores, sabía que si levantaba la vista me encontraría con memorias que alguna vez me sacaron una sonrisa, pero que hoy no eran más que heridas en el alma.

Mi corazón no dejaba de latir y a la vez se había detenido: había muerto en vida, pues la verdad, no me hubiese extrañado ni un poquito que ello hubiese sucedido. Me preguntaba en que momento había dejado de existir, definitivamente fue mucho tiempo atrás. Quizás aquella tarde de abril cuando estábamos solos; recuerdo que mi voz se volvía cada vez mas grave. Primero deje de interesarme y luego deje de sentir, más tarde escuché a mi mama gritar mi nombre muy fuerte, sin éxito alguno.

Si, creo que así fue. Así me perdí en el mundo, así me perdí en sus brazos. Ahora estábamos solos. Yo estaba sola. Él estaba solo. Yo estaba más sola. Se fue caminando a paso lento; jamás volteo a ver si yo seguía ahí, con la mirada fija en la huella que había dejado en la acera con sus zapatos mojados.

1 comentario:

  1. Aww. Yo también soy de escribir sobre relaciones, sean amorosas o amicales. Más que nada amorosas, son mi fetiche. Supongo que es porque nunca he tenido una (:

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